Disruptores hormonales

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El Sistema Endocrino del cuerpo humano está gobernado principalmente por hormonas. Estas hormonas participan en el metabolismo, desarrollo, reproducción y comportamiento. Estudios epidemiológicos en humanos confirman la relación entre disruptores hormonales y alteraciones reproductivas, cambios en el desarrollo cognitivo y de comportamiento, síndrome metabólico, enfermedades óseas, enfermedades inmunes y cáncer. Un disruptor hormonal es una sustancia química externa al cuerpo humano que interfiere en los procesos hormonales mediante la unión de esa/s sustancia/s químicas a los receptores hormonales de nuestras células. Esta unión provoca la activación, bloqueo o alteración de la síntesis y/o degradación de hormonas incrementando o bien disminuyendo el funcionamiento normal endocrino del cuerpo humano.

En la actualidad existen más de 1000 sustancias químicas presentes en el medio ambiente que ejercen tales efectos nocivos. Encontramos como ejemplos de tales sustancias: Bisfenol A (plásticos), Ftalatos (plásticos, fragancias), PCBs-PDDs (sistemas eléctricos, retardantes de llama), Plomo (agua de bebida, gasolina, pintura), Mercurio (marisco, pescado), Dioxinas (formación durante procesos industriales, pienso animal), DDT-DDD-DDE (pesticidas), Arsénico (agua de bebida, pienso animal, herbicidas, fertilizantes), Cadmio (humo tabaco, marisco, fertilizantes), Atrazina (herbicida), Alquilfenoles (detergentes, aditivos). Estas sustancias han llegado a nuestro medio ambiente a través de la contaminación (p.e. mercurio), de su uso intencionado (p.e. pesticidas), a través alimentación (p.e. soja-genisteina) (1,2), productos de higiene personal (p.e. crema hidratante-parabenos) (3) o bien se encuentran presentes en fármacos (p.e. vía directa: en las pastillas anticonceptivas de forma explícita para alterar la fluctuación hormonal en las mujeres – vía indirecta: contaminación del ambiente: agua de bebida con restos de fármacos) (1-3). Los disruptores hormonales no sólo afectan al individuo que está expuesto sino también a subsiguientes generaciones y sorprendentemente bajas dosis ejercen efectos más potentes que altas dosis (2).

Se cree que en mujeres los disruptores hormonales pueden provocar cáncer en el aparato reproductor, endometriosis, pubertad precoz, telarquia precoz, alteración de la lactancia, cáncer de mama y otras alteraciones mamarias, síndrome del ovario poliquístico, alteraciones en la fertilidad y fecundidad. En hombres puede alterar la calidad del semen, promover alteraciones del tracto urogenital, cáncer de próstata, etc además de afectar a los sistemas neuroendocrinos de ambos sexos (cerebro, tiroides, etc) (2).

Estudios epidemiológicos confirman que la exposición perinatal a PCBs, PBDEs y bisfenol A se traduce en un menor cociente intelectual en humanos y en alteraciones en el comportamiento social. Paralelamente se ha observado en experimentación con roedores alteraciones en el desarrollo y funciones cerebrales. Los autores concluyen en su revisión que la exposición a disruptores hormonales ejercen mayoritariamente su efecto nocivo durante la etapa prenatal y etapa temprana postnatal; coincidiendo con periodos clave en el desarrollo del cerebro y otras estructuras neuronales y que pueden tener efectos a largo plazo (4). En este sentido, revisiones bibliográficas llevadas a cabo recientemente confirman que aunque el desarrollo de autismo puede ser multicausal, existe evidencia científica en cuanto al desarrollo de la enfermedad por la exposición a ftalatos (5) así como por contaminación con mercurio (6).

Existe una preocupación exponencial por la naturaleza y seguridad de los ingredientes utilizados por la industria cosmética y su relación con la alteración del sistema hormonal en humanos. Aunque se conoce los efectos nocivos de parabenos, ftalatos,etc.. estas sustancias continúan usándose en cosmética e higiene personal ya que según legislación actual se consideran sustancias seguras por su baja concentración en los productos pero en ningún caso se tiene en cuenta los efectos sinergistas, sumatorios o inhibitorios cuando interaccionan dos o más disruptores hormonales. Parabenos, ftalatos, Triclosan, sales de aluminio, compuestos perfluorados, filtros solares, etc se pueden encontrar comúnmente en los productos de cosmética e higiene personal (7)

El tejido adiposo también está considerado como un órgano endocrino. Tiene la capacidad de sintetizar hormonas que participan de forma directa o indirecta en el metabolismo y sistema inmunológico. Además de promover obesidad, diabetes mellitus, infertilidad y cáncer los disruptores hormonales también pueden alterar el funcionamiento de los adipocitos (células que almacenan grasa) así como alterar el control neuroendocrino del apetito y la saciedad; todo ello puede ocurrir a partir de la catorceava semana de gestación (8,9)

 

Referencias:

(1) Schug TT, Johnson A, Birnbaum S, Colborn T, Guillette L, Crews D et al. Minireview: Endocrine disruptors: past lessons and future directions. Mol Endocrinol. 2016;30(8):833–847

(2) Diamanti-Kandarakis E, Bourguignon JP, Giudice L, Hauser R, Prins G, Soto AM et al. Endocrine-disrupting chemicals. An Endocrine Society scientific statement. Endocrine Reviews. 2009;30:293-342

(3) Wilkinson J, Hooda P, Barker J, Barton S, Swinden J. Ecotoxic pharmaceuticals, personal care products and another emerging contaminants: a review of environmental , receptor-mediated developmental, and epigenetic toxicity with discussion of proposed toxicity to humans. Crit Rev Environ Sci Technol. 2015; DOI: 10.1080/10643389.2015.1096876

(4) Pinson A, Bourguignon JP, Parent AS. Exposure to endocrine disrupting chemical and neurodevelopmental alterations. Andrology. 2016; 4:706-722

(5) Jeddi MZ, Janani L, Memari AH, Akhondzadeh S, Yunesian M. The role of phthalate esters in autism development: a systematic review. Environ Res. 2016; 151:493-504

(6) Kern J, Geier D, Sykes L, Haley B, Geier M. The relationship between mercury and autism: a comprenhensive review and discussion. J Trace Elem Med Biol. 2016;37:8-24

(7) Nicolopoulou-Stamati P, Hens L, Sasco A. Cosmetics as endocrine disruptors: are they a health risk? Rev Endocr Metab Disord.2015;16:373-383

(8) Janesick A, Blumberg B. Obesogens: an emerging threat to public health. Am J Obstet Gynecol. 2016;214:559-65

(9) Heindel J, Newbold R, Schug T. Endocrine disruptors and obesity. Nat Rev Endocrinol. 2015;11:653-61