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¿Entiendes la diferencia entre probiótico, prebiótico, simbiótico y postbiótico?……..¿Te interesa conocer la relación entre el sistema digestivo y sistema nervioso?……..¿Sabes qué son los disruptores hormonales y cómo pueden afectar el normal funcionamiento de la glándula tiroides?……..ALGO NUEVO SE ESTÁ COCINANDO……..3,2,1……..

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Evita el consumo de carne procesada

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Una nueva revisión bibliográfica vuelve a confirmar el aumento de padecer cancer de mama y el consumo de carne procesada. Científicos del Reino Unido pronostican que un 12% de la población femenina británica acabará desarrollando cáncer de mama. La mayoría de los casos pueden evitarse mediante la prevención, es decir, evitando la exposición a disruptores hormonales, reduciendo la obesidad, incrementando la actividad física y a través de la práctica del amamantamiento (1).

Hasta ahora ha existido una falta de consenso en cuanto si el consumo de carne roja (ternera, cerdo, cordero, caza, etc) y carne procesada era un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de mama debido a la amplia heterogeneidad de los estudios analizados.  El presente ensayo se ha centrado en recabar y estudiar información de si el consumo de carne roja y carne procesada entre los participantes del UK Biobank están asociadas al aumento de riesgo de padecer cáncer de mama; dichos resultados se han incluido en un meta análisis junto con otros 10 estudios de cohortes publicados previamente que cumplían escrupulosamente con los criterios de inclusión (1).

El UK Biobank es un organismo inglés dedicado al estudio de la mejora en la prevención, diagnosis y tratamiento de una amplia variedad de enfermedades que pueden afectar seriamente la salud. En la actualidad está monitorizando la salud y bienestar de más de 500000 voluntarios anónimos de ambos sexos a partir de los 40 años (2).

Del total de 295.195 mujeres del UK Biobank y después de 7 años de seguimiento, 4819 mujeres acabaron desarrollando cáncer de mama y es que consumir carne procesada aumenta el riesgo de padecer cáncer independientemente de los factores sociodemográficos (etnia, sexo, edad, etc), del estilo de vida, grado de obesidad y factores dietéticos. La carne procesada tiene un nivel alto de aminas, nitratos y nitritos que se añaden durante su procesado para mejorar el color y el sabor del producto. Todas estas sustancias son precursoras/compuestos de una molécula que se llama N-Nitroso; que si se sabe que es carcinógena. Estas sustancias cuando entran en contacto con el hierro heme de la carne roja promueven aún más la formación de moléculas de N-Nitroso. Paralelamente el método de cocción (e.: parrilla) o conservación (e.: ahumado) de la carne roja favorece la aparición de aminas heterocíclicas y de HPA (hidrocarburos aromáticos policíclicos) ambas también sustancias cancerígenas (1).

Los autores estiman que el aumento del riesgo generalizado de padecer cáncer de mama aparece en aquellas mujeres que consumen 4g/día de carne procesada y el riesgo se dispara aún más en aquellas que consumen igual o más de 9g/día; especialmente en la población post-menopáusica. A título informativo, 1 loncha de bacon o 1 loncha fina de jamón de York pesan aproximadamente 20g (1).

 

 

(1) Anderson JJ, Darwis NDM, Mackay DF, Celis-Morales CA, Lyal DM, Sattar N et al. Red and processed meat consumption and breast cancer: UK Biobank cohort study and meta-analysis. Eur J Cancer. 2018;90:73-82

(2) About UK Biobank [Internet]. Biobank, improving the health of future generations [cited 2018 Jan 6]. Available from: http://www.ukbiobank.ac.uk/about-biobank-uk/

Moda femenina y recomendaciones de la British Chiropractic Association

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La British Chiropractic Association ha llevado a cabo un estudio en el Reino Unido centrándose en los hábitos de moda femenina y la posible relación con la salud de la columna vertebral. De él se desperende que la mayoria de las mujeres británicas antepone su estilo a su salud. De las mujeres encuestadas, el 73% ha declarado haber sufrido dolor de espalda y se cree que su ‘armario’ podría estar detrás de ello. El 28% de las participantes son conscientes de que la ropa que visten puede estar destrás de su dolor de cuello, espalda o su mala postura. En cambio, un 33% nunca hubieran podido imaginar que su elección a la hora de vestir puediera causar tales desventajas.

Del estudio se desprenden 5 hallazgos:

  • Pantalones vaqueros apretados
  • Bolsos gigantes
  • Abrigos con gran capucha mullida
  • Zapatos de tacón alto
  • Zapatos sin soporte en el talón

El 20% de las mujeres que participaron en la investigación informaron llevar un zapato sin soporte en el talón tipo sandalias, zuecos, chanclas,etc estresando aún más y aumentando la tensión en las piernas y la parte baja de la espalda. De la misma manera, el 10% de las encuestadas declaró utilizar joyería/bisutería pesada que incrementa la presión en el cuello y pasa factura igualmente en la postura.

La asociación recomineda que ‘para estar a la moda’ y no ‘pagar un precio elevado’ hay que:

Variar: evitar llevar diariamente piezas de ropa similar ya que promueven la misma restricción en el patrón de movimiento y ello pueden actuar como desencadenante del dolor de espalda.

Holgura: utilizar piezas de ropa holgada como faldas ‘maxi’, pantalones ‘baggy’,etc para permitir un movimiento libre, fluido y en consonancia con las estructuras anatómicas coprporales.

Bolso: revisar de forma periódica el bolso para desprenderse de los ítems innecesarios; promover una mayor utilización de mochilas ya que distribuyen el peso en los hombros de forma equitativa. Alternar de hombro si el bolso tiene sólo una asa y sobretodo no llevar el bolso en el codo ya que el peso mantenido a esa distancia provoca que el hombro esté más bajo que el otro y rota el cuello y la columna.

Zapatos: no se recomienda llevar de forma regular tacones altos ya que ponen en exceso de  tensión toda la columna vertebral, mejor utilizar zapatos de deporte o zapatos planos. En caso de utilizar tacones, mejor utilizar zapatos tipo plataforma y evitar ‘stilettos’.

Sujetador: la ropa interipor también juega un papel importante en la postura. Los sujetadores deberían encajar de tal forma que no los hombros no aguanten la mayor parte de tensión, buscar el equilibrio con los sujetadores, no deberían quedar demasiado tensos ni holgados. Asegurarse de que el cierre posterior queda cerca del cuerpo, sin tensión.

 

Link información original: https://chiropractic-uk.co.uk/womens-back-health-suffering-sake-fashion/

Los beneficios de una ingesta elevada de frutas y verduras

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Científicamente está  demostrado que una ingesta elevada de frutas y verduras reduce el riesgo cardiovascular y cáncer. Se cree que 5,6-7,8 millones de las muertes mundiales en 2013 fueron atribuibles a una muerte prematura causada por alguna de dichas enfermedades. Existe una elevada variabilidad en en cuanto a la ingesta recomendada por los organismos de salud pública de cada país, las cifras oscilan desde 400g/día hasta los 800g/día. Hasta la fecha ningún estudio científico había establecido la ingesta óptima para reducir la incicencia o mortalidad por enfermedad cardiovascular, cáncer o muerte por cualquier causa.

Las frutas y verduras contienen una inmensa y variada cantidad de nutrientes y fitonutrientes que actúan de forma sinérgica en diferentes procesos fisiológicos para reducir el riesgo de enfermedades crónicas y mortalidad prematura. El metanálisis llevado a cabo por Aune D et al. ,aún presentando ciertas limitaciones, pone de manifiesto que el consumo de manzanas/peras, cítricos, vegetales de hoja verde y frutas y verduras ricas en vitamina C y betacarotenos reduce el riesgo de enfermedades del corazón, cáncer y muerte por cualquier causa y establecen una ingesta de 600g/día (riesgo cáncer) y 800g/día (enf. coronaria, enf. cardiovascular, accidentes cerebrovasculares y muerte por cualquier causa) para lograr tal efecto así como reducir la severidad y progresión de la enfermedad.

Los autores al valorar los resultados en el análisis dosis-respuesta determinan que la ingesta elevada de tomates es particularmente beneficiosa en la enfermedad coronaria, las uvas para los accidentes cerebrovasculares, las crucíferas y vegetales verdes/amarillos para el cáncer y las crucíferas y ensaladas y vegetales de hoja verde en la disminución en la mortalidad por cualquier causa. Así mismo encuentran una asociación positiva (aumento del riesgo) en un consumo de vegetales enlatados y el aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y muerte por cualquier causa (1).

(1) Aune D, Giovannucci E, Boffetta P, Fadnes LT, Keum N, Norat T et al. Fruit and vegetable intake and the risk of cardiovascular disease, total cancer and all-cause mortality- a systematic review and dose-response meta-analysis of prospective studies. Int J Epidemiol. 2017; 1-28. doi:10.1093/ije/dyw319

Yoga, enfermedades crónicas y control de peso

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Yoga proviene de la palabra sánscrita ‘Yuj’. Su significado es unidad, que en términos espirituales se equipara a la unión de la consciencia individual con la consciencia universal. En otras palabras, yoga es la unión del ‘cuerpo y mente’ para equilibrar y armonizar las funciones físicas y mentales del cuerpo humano. Esta unión se logra a través de la práctica de posturas físicas (asana), control de la respiración (pranayama) y meditación. La práctica del yoga se ha convertido en un método popular de bienestar físico y mental (1).

Actualmente existen varias revisiones sistemáticas que evidencian el papel de la práctica regular del yoga como elemento protector frente a las enfermedades cardiovasculares en adultos sanos, así como en enfermos de diabetes mellitus o patologías cardiovasculares (2). Mejora la sintomatología asociada con enfermedades crónicas como diabetes mellitus tipo 2, enfermedad cardiovascular, síndrome metabólico y cáncer. Disminuye la inflamación y mejora la función del sistema inmunológico además de reducir la depresión y ansiedad (1,3-5).

Está constatado que sus efectos terapéuticos están fundamentados en el aumento de la estimulación del nervio vago y la disminución de la respuesta del sistema nervioso autónomo simpático frente el estrés (3).

El cuerpo humano está formado por trillones de células que precisan oxígeno para su normal funcionamiento. La respiración yóguica se caracteriza por ser una respiración profunda y lenta que incrementa aún más el intercambio de gases pulmonares, lo que se traduce en un mayor aporte de oxígeno a todos los tejidos corporales. Esta mayor disponibilidad de oxígeno, a nivel local, en los tejidos es muy útil para disminuir los niveles de estrés fisiológico generados por la actividad del día a día (1).

La práctica regular de yoga en comparación con individuos sedentarios aumenta el índice de actividad parasimpática vs simpática traduciéndose en una mejor regulación del sistema nervioso autónomo, menor frecuencia cardiaca en reposo y mayor calidad del sueño (2,6); la regularidad en su práctica también es clave para la protección y mejora de la salud mental (7). Se cree que el yoga impacta de forma positiva en la concentración/enfoque y éste sería el mecanismo que explicaría los numerosos beneficios que ofrece a nivel mental. El grado de concentración podría influenciar la lente a través de la cual experimentamos nuestra realidad (8).

La práctica del yoga está asociada a una disminución considerable de los niveles de ansiedad y depresión en mujeres en estado gestacional además de otros beneficios adicionales asociados a este periodo como son la gestión del dolor, estrés, relaciones humanas, peso del bebé al nacer, unión materno-filial, optimismo y bienestar (9).

El yoga también mejora varios aspectos del funcionamiento físico como la calidad de vida percibida, la marcha, el equilibrio y la fuerza muscular en personas de la tercera edad (5,10). En este sentido, un mejor control del equilibrio en la población geriátrica se traduce en una menor incidencia de caídas por desequilibrios, fracturas, complicaciones y gasto sanitario asociado; el yoga puede suponer una opción muy importante para fortalecer y entrenar el equilibrio (5,11). Las posturas de yoga que utilizan el propio cuerpo como herramienta para el entrenamiento con fuerza podrían tener un impacto positivo en la ralentización de la pérdida de masa ósea inherente a la osteoporosis y osteopenia (11); adaptándolo a las necesidades fisiológicas y/o patológicas de las personas de la tercera edad (12).

Los yogis presentan una menor incidencia de tabaquismo y síntomas depresivos, muestran una baja percepción del estrés y tienen una mayor probabilidad de ser vegetarianos o veganos (2).

La pérdida de peso mejora la actividad física, la auto-imagen y la aceptación, traduciéndose en una mejora del bienestar a nivel emocional y social. También reduce el riesgo de enfermedades crónicas al disminuir los procesos inflamatorios. La adopción de un estilo de vida basado en la práctica de yoga ayuda a la pérdida de peso (13,14) y también a la disminución de la tensión arterial en individuos pre-hipertensos e hipertensos (14).

 

Referencias

(1) Dwivedi S, Tyagi P. Yoga as a health promotion lifestyle tool. Indian J Med Spec.2016;7:29-34

(2) Satin JR, Linden W, Millman R. Yoga and psychophysiological determinants of cardiovascular health: comparing yoga practitioners, runners, and sedentary individuals. Ann Behav Med. 2014;47:231-241

(3) Ross A, Friedmann E, Bevans M, Thomas S. National survey of yoga practitioners: mental and physical health benefits. Complement Ther Med. 2013;21:313-323

(4) Lin KY, Hu YT, Chang KJ, Lin HF, Tsauo JY. Effects of yoga on psychological health, quality of life, and physical health of patients with cancer: a meta-analysis. Evid Based Complement Alternat Med. 2011;doi:10.1155/2011/659876

(5) Barrows JL, Fleury J. Systematic review of yoga interventions to promote cardiovascular health in older adults. West J Nurs Res. 2015;38:753-781

(6) Ross A, Thomas S. The health benefits of yoga and exercise: a review of comparison studies. J Altern Complement Med.2010;16:3-12

(7) Taspinar B, Aslan UB, Agbuga B, Taspinar F. A comparison of the effects of hatha yoga and resistance exercise on mental health and well-beign in sedentary adults: a pilot study. Complement Ther Med. 2014;22:433-440

(8) Halsall T, Werthner P, Forneris T. Cultivating focus: insights from dedicated yoga practice and the implications for mental health and well-beign. Qualitative research in sport, exercise and health. 2016;8:165-179

(9) Sheffield KM, Woods-Giscombé CL. Efficacy, feasibility, and acceptability of perinatal yoga on women’s mental health and well-beign. A systematic literature review. J Holist Nurs. 2016;34:64-79

(10) Patel N, Newstead A, Ferrer M. The effects of yoga in physical functioning and health related quality of life in older adults: a systematic review and meta-analysis. J Altern Complement Med. 2012;18:1-15

(11) Balk J, Bernardo LM. Using yoga to promote bone health and reduce fracture risk in the geriatric population. Top Geriat Rehabl. 2011;27:116-123

(12) McArthur C, Laprade J, Giangregorio LM. Suggestions for adapting yoga to the needs of older adults with osteoporosis. J Altern Complement Med. 2016;22:223-226

(13) Yadav R, Yadav RK, Pandey RV, Kochar KP. Effect of a short term yoga based lifestyle intervention on health related quality of life in overweight and obese subjects. J Altern Complement Med. 2016;22:443-449

(14) Yadav R, Yadav RK, Pandey RV, Kochar KP. Beneficial effects of a 12-week yoga based lifestyle intervention on cardio-matabolic risk factors and adipokines in subjects with pre-hypertension or hypertension. J Hypertens. 2016;doi:10.1097/01.hjh.0000500572.10167.f4

Disruptores hormonales

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El Sistema Endocrino del cuerpo humano está gobernado principalmente por hormonas. Estas hormonas participan en el metabolismo, desarrollo, reproducción y comportamiento. Estudios epidemiológicos en humanos confirman la relación entre disruptores hormonales y alteraciones reproductivas, cambios en el desarrollo cognitivo y de comportamiento, síndrome metabólico, enfermedades óseas, enfermedades inmunes y cáncer. Un disruptor hormonal es una sustancia química externa al cuerpo humano que interfiere en los procesos hormonales mediante la unión de esa/s sustancia/s químicas a los receptores hormonales de nuestras células. Esta unión provoca la activación, bloqueo o alteración de la síntesis y/o degradación de hormonas incrementando o bien disminuyendo el funcionamiento normal endocrino del cuerpo humano.

En la actualidad existen más de 1000 sustancias químicas presentes en el medio ambiente que ejercen tales efectos nocivos. Encontramos como ejemplos de tales sustancias: Bisfenol A (plásticos), Ftalatos (plásticos, fragancias), PCBs-PDDs (sistemas eléctricos, retardantes de llama), Plomo (agua de bebida, gasolina, pintura), Mercurio (marisco, pescado), Dioxinas (formación durante procesos industriales, pienso animal), DDT-DDD-DDE (pesticidas), Arsénico (agua de bebida, pienso animal, herbicidas, fertilizantes), Cadmio (humo tabaco, marisco, fertilizantes), Atrazina (herbicida), Alquilfenoles (detergentes, aditivos). Estas sustancias han llegado a nuestro medio ambiente a través de la contaminación (p.e. mercurio), de su uso intencionado (p.e. pesticidas), a través alimentación (p.e. soja-genisteina) (1,2), productos de higiene personal (p.e. crema hidratante-parabenos) (3) o bien se encuentran presentes en fármacos (p.e. vía directa: en las pastillas anticonceptivas de forma explícita para alterar la fluctuación hormonal en las mujeres – vía indirecta: contaminación del ambiente: agua de bebida con restos de fármacos) (1-3). Los disruptores hormonales no sólo afectan al individuo que está expuesto sino también a subsiguientes generaciones y sorprendentemente bajas dosis ejercen efectos más potentes que altas dosis (2).

Se cree que en mujeres los disruptores hormonales pueden provocar cáncer en el aparato reproductor, endometriosis, pubertad precoz, telarquia precoz, alteración de la lactancia, cáncer de mama y otras alteraciones mamarias, síndrome del ovario poliquístico, alteraciones en la fertilidad y fecundidad. En hombres puede alterar la calidad del semen, promover alteraciones del tracto urogenital, cáncer de próstata, etc además de afectar a los sistemas neuroendocrinos de ambos sexos (cerebro, tiroides, etc) (2).

Estudios epidemiológicos confirman que la exposición perinatal a PCBs, PBDEs y bisfenol A se traduce en un menor cociente intelectual en humanos y en alteraciones en el comportamiento social. Paralelamente se ha observado en experimentación con roedores alteraciones en el desarrollo y funciones cerebrales. Los autores concluyen en su revisión que la exposición a disruptores hormonales ejercen mayoritariamente su efecto nocivo durante la etapa prenatal y etapa temprana postnatal; coincidiendo con periodos clave en el desarrollo del cerebro y otras estructuras neuronales y que pueden tener efectos a largo plazo (4). En este sentido, revisiones bibliográficas llevadas a cabo recientemente confirman que aunque el desarrollo de autismo puede ser multicausal, existe evidencia científica en cuanto al desarrollo de la enfermedad por la exposición a ftalatos (5) así como por contaminación con mercurio (6).

Existe una preocupación exponencial por la naturaleza y seguridad de los ingredientes utilizados por la industria cosmética y su relación con la alteración del sistema hormonal en humanos. Aunque se conoce los efectos nocivos de parabenos, ftalatos,etc.. estas sustancias continúan usándose en cosmética e higiene personal ya que según legislación actual se consideran sustancias seguras por su baja concentración en los productos pero en ningún caso se tiene en cuenta los efectos sinergistas, sumatorios o inhibitorios cuando interaccionan dos o más disruptores hormonales. Parabenos, ftalatos, Triclosan, sales de aluminio, compuestos perfluorados, filtros solares, etc se pueden encontrar comúnmente en los productos de cosmética e higiene personal (7)

El tejido adiposo también está considerado como un órgano endocrino. Tiene la capacidad de sintetizar hormonas que participan de forma directa o indirecta en el metabolismo y sistema inmunológico. Además de promover obesidad, diabetes mellitus, infertilidad y cáncer los disruptores hormonales también pueden alterar el funcionamiento de los adipocitos (células que almacenan grasa) así como alterar el control neuroendocrino del apetito y la saciedad; todo ello puede ocurrir a partir de la catorceava semana de gestación (8,9)

 

Referencias:

(1) Schug TT, Johnson A, Birnbaum S, Colborn T, Guillette L, Crews D et al. Minireview: Endocrine disruptors: past lessons and future directions. Mol Endocrinol. 2016;30(8):833–847

(2) Diamanti-Kandarakis E, Bourguignon JP, Giudice L, Hauser R, Prins G, Soto AM et al. Endocrine-disrupting chemicals. An Endocrine Society scientific statement. Endocrine Reviews. 2009;30:293-342

(3) Wilkinson J, Hooda P, Barker J, Barton S, Swinden J. Ecotoxic pharmaceuticals, personal care products and another emerging contaminants: a review of environmental , receptor-mediated developmental, and epigenetic toxicity with discussion of proposed toxicity to humans. Crit Rev Environ Sci Technol. 2015; DOI: 10.1080/10643389.2015.1096876

(4) Pinson A, Bourguignon JP, Parent AS. Exposure to endocrine disrupting chemical and neurodevelopmental alterations. Andrology. 2016; 4:706-722

(5) Jeddi MZ, Janani L, Memari AH, Akhondzadeh S, Yunesian M. The role of phthalate esters in autism development: a systematic review. Environ Res. 2016; 151:493-504

(6) Kern J, Geier D, Sykes L, Haley B, Geier M. The relationship between mercury and autism: a comprenhensive review and discussion. J Trace Elem Med Biol. 2016;37:8-24

(7) Nicolopoulou-Stamati P, Hens L, Sasco A. Cosmetics as endocrine disruptors: are they a health risk? Rev Endocr Metab Disord.2015;16:373-383

(8) Janesick A, Blumberg B. Obesogens: an emerging threat to public health. Am J Obstet Gynecol. 2016;214:559-65

(9) Heindel J, Newbold R, Schug T. Endocrine disruptors and obesity. Nat Rev Endocrinol. 2015;11:653-61

Probióticos / 1

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ubiome.com

Introducción

La flora intestinal es una comunidad de microorganismos que reside en el tracto digestivo. Se cree que existen más de 1000 especies de bacterias diferentes, encontrándose una mayor concentración en el intestino grueso o colon. La función principal de la flora intestinal es mantener la integridad y función de los intestinos . Las bacterias residentes, además de sintetizar sustancias antimicrobianas, también fabrican vitaminas, ácidos grasos de cadena corta y la mayoria de neurotransmisores que se encuentran comunmente en el cerebro (1). La Organización Mundial de la Salud define a los probióticos como «microorganismos vivos que proporcionan un beneficio en la salud del huésped (por ejemplo en el ser humano) cuando se administran en cantidades adecuadas»(2-4). Se cree que los probióticos son capaces de modifical la flora del intestino, reemplazando microbios dañinos por otros útiles, beneficiosos (2). Durante el parto quedamos impregnados por una plétora de microorganismos que van a jugar un papel muy importante en la definición futura de nuestra fisiología e inmunidad, impactando en nuestra salud y enfermedad (5). Además de participar en enfermedades intestinales, actualmente está demostrado cómo la microflora interviene en enfermedades como la artritis reumatoide, psoriasis, diabetes mellitus tipo 1, patologías cardiovasculares, obesidad, cáncer, etc (5,6). Los probióticos podrían participar en la prevención de alergias alimentarias (7). Existe cierto grado de evidencia científica que confirma la interrelación entre epigenética (ver artículo publicado) y flora intestinal participando indirectamente en una amplia variedad de enfermedades psiquiátricas (8).

Referencias:

(1) Hod K, Ringel Y. Probiotics in functional bowel disorders. Best Pract Res Clin Gastroenterol. 2016;30:89-97

(2) Uranga JA, López-Miranda V, Lombó F, Abalo R. Food, nutrients and nutraceuticals affecting the course of inflammatory bowel disease. Pharmacol Rep. 2016;68:816–826

(3) Pandey KR, Naik SR, Vakil BV. Probiotics, prebiotics and synbiotics-a review. J Food Sci Technol. 2015;52:7577–7587

(4) Sáez MJ, Robles C, Ruiz FJ, Plaza J, Gil A. Effects of probiotics and synbiotics on obesity, insulin resistance syndrome, type 2 diabetes and non-alcoholic fatty liver disease: a review of human clinical trials. Int J Mol Sci. 2016; 17(6):928

(5) McCarville JL, Caminero A, Verdu EF. Novel perspectives on therapeutic modulation of the gut microbiota. Ther Adv Gastroenterol. 2016;9:580-593

(6) Yamamoto M, Matsumoto S. Gut microbiota and colorectal cancer. Genes Environ. 2016;38:1-7

(7) Iweala OI, Burks AW. Food allergy: our evolving understanding of its pathogenesis, prevention, and treatment. Curr Allergy Asthma Rep. 2016;37:1-10

(8) Moos WH, Faller DV, Harpp DN, Kanara I, Pernokas J, Powers WR, Steliou K. Microbiota and neurological disorders: a gut feeling. Biores Open Access. 2016;5(1):137-45.